martes, 20 de mayo de 2008

DE LOS CARROS A SANGRE A LOS TRANVÍAS


El pasar de las contaminantes y estrepitosas micros amarillas, a los modernos buses del Transantiago, no fue un cambio que la capital de Chile haya experimentado por primera vez. Los desórdenes, las protestas, y los complicados reveses que ha sufrido el transporte público en Santiago en estos últimos meses, poseen ya antecedentes de condiciones muy similares a las de la situación actual. En el año 1949 el transporte público sufrió un alza de 20 centavos, casi un 50 por ciento, lo que motivó una serie de protestas por parte de los estudiantes, trabajadores y usuarios en general. En 1957 sucedió algo parecido, en donde Santiago volvió a vivir la ola de protestas originadas por el alza de los pasajes en la locomoción colectiva. Sin embargo, el cambio más significativo experimentado por Santiago en materia de transporte público, fue la transición de la tracción animal a la tracción eléctrica. El día 2 de septiembre de 1900, corrió por Santiago el primer tranvía eléctrico, de la mano de la compañía alemana Allgemeine Elecktricitäts Gesselschaft de Berlín. Antes de tal innovación, la locomoción pública se regía por los llamados “carros a sangre” tirados por caballos. Los carros, debían subir y bajar por las calles santiaguinas por medio de una sola vía. Para evitar aglomeraciones, cada dos calles existían desvíos, el carro que llegaba primero debía esperar al que venía en dirección contraria. Al llegar a los paraderos, los conductores de los carros hacían sonar un “pito” anunciando la llegada de la locomoción, y luego hacían sonar el “pito” por segunda vez, anunciando la partida. Estos silbatazos, eran amenizados con expresiones obscenas, con un lenguaje soez y vulgar, que al ser ya característicos en los conductores, eran parte de la vida urbana de la ciudad, así como también el estado etílico de los mismos. Muchas veces, los conductores se detenían a empinarse la acostumbrada “caña” en los innumerables boliches de la calle García Reyes, por lo que al final de las jornadas de trabajo, el estado etílico de los conductores era deplorable. De ahí los términos “hablar como carrilano” y “tomar como carretonero”. Este sistema de locomoción reinó en Chile durante casi 50 años, hasta que la Ilustre Municipalidad de Santiago, gracias a la persuasión del ingeniero Eduardo Carrasco Bascuñan, decidió modernizar el transporte público. Por medio de una licitación pública, la empresa alemana mencionada anteriormente se adjudicó el proyecto, y durante los años 1898 y 1899 comenzaron las construcciones de vías, instalación de postes y cableado de alta tensión, hasta la fecha del 2 de septiembre de 1900, día de su inauguración.
Por supuesto que no todo Santiago se iluminó con un espíritu progresista. La revolución introducida en el nuevo sistema de transporte motivó una serie de protestas motivadas no por el reclamo de los usuarios, sino porque el nuevo sistema trastocó los intereses económicos de los sindicatos de abastecedores de pasto, los agricultores que tenían fundos en los alrededores de Santiago, los criaderos de caballos de San Bernardo, el Gremio de Postillones, Las fábricas de artículos de cuero para monturas, los sindicatos de herreros, los constructores y reparadores de carros, que iba a pasar con los cobradores. La prensa, desconfiada de la innovación acusó a los funcionarios de la municipalidad de haber recibido “primas” (coimas) de parte de la empresa alemana, en fin, una serie de problemáticas que la Municipalidad de Santiago hubo de resolver por medio de una votación interna, resultando así la instalación definitiva del nuevo sistema de transporte.

De ahí en adelante el sistema de locomoción pública avanzó a pasos agigantados en el naciente Chile del siglo XX. En 1904 se instalan los primeros tranvías en Valparaíso y Concepción, con una renovación paulatina de la locomoción pública por todo el país, Comenzando así los problemas de accidentes de tránsito, congestiones vehiculares, emisión de gases contaminantes etc, pero eso ya es otra historia……

Lira, Ramón (1967) PRIMEROS TROLEBUSES DE CHILE, Zig-Zag, Santiago, Chile, Délano, Jorge (1956) YO SOY TÚ, Zig-Zag, Santiago, Chile, ahhh y las fotos las saqué del archivo fotográfico de Chilectra, en internet: www.tranviasdechile.cl.

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